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Cadernos de Saúde Pública

ISSN 1678-4464

38 nº.4

Rio de Janeiro, Abril 2022


ARTIGO

Condições de emprego e precariedade laboral dos médicos do México: análise baseada em pesquisa nacional

Julio César Montañez-Hernández, Sandra Patricia Díaz-Portillo, Germán Guerra, Hortensia Reyes-Morales

http://dx.doi.org/10.1590/0102-311XES042321


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RESUMO
O objetivo era descrever as características socioeconômicas e as condições de emprego dos médicos no México. Estudo transversal com base na Pesquisa Nacional de Ocupação e Emprego (ENOE) do México, nos quatro trimestres de 2019 e no primeiro trimestre de 2020. Incluímos todos os médicos com estudos universitários concluídos. A variável da precariedade laboral acumulada foi construída como a soma de cinco variáveis binárias relacionadas com o piso salarial, a jornada de trabalho, a falta de contrato, segurança e benefícios sociais. Com esta soma não ponderada, classificamos as condições de trabalho em baixa (1), média (2 a 3), alta (4 a 5), e ausência de precariedade laboral (0). No setor público, 13,4% e 3,3% dos médicos estão em situação de precariedade laboral média e alta, respectivamente; os percentuais são mais elevados no setor privado, com 38,5% e 7,7% (p < 0,01), respectivamente, devido principalmente à inexistência de contrato escrito e de seguro médico. Estas condições se agravam para as mulheres que trabalham nos consultórios médicos das empresas do setor privado, onde 75,2% e 6% delas sofrem precariedade média e alta, respectivamente, ao passo que para os homens, os percentuais são de 15,6% e 7,7%, respectivamente, (p < 0,01). Existe precariedade laboral no setor da saúde mexicano; as condições de trabalho dos médicos do setor privado são mais precárias do que no setor público, em especial, nos consultórios do setor privado onde as mulheres estão mais expostas a empregos precários.

Clínicos Gerais; Pessoal de Saúde; Emprego; Consultórios Médicos


 

Introducción

En México, el sistema de salud está constituido por el sector público y privado 1. El sector público lo conforman las instituciones que brindan servicios de salud a los trabajadores formales y sus familias (bajo un esquema de seguridad social derivado de la relación contractual reconocida entre trabajador, empleador y Estado) y, por otro lado, las instituciones que atienden a los trabajadores informales, población desocupada, y las personas que se encuentran fuera del mercado de trabajo 1,2. En el sector privado se encuentran las organizaciones que brindan servicios a población con capacidad de pago 1.

En todo sistema de salud, los recursos humanos, principalmente los médicos, son un componente fundamental para la provisión adecuada y suficiente de los servicios. Sin embargo, en México el campo laboral para los médicos generales en las instituciones públicas está muy restringido, pues se prioriza la contratación de médicos especialistas, aún para la atención de primer contacto donde la especialidad en medicina familiar ha tenido mayor demanda en las últimas décadas 3,4.

En el sector público de salud, la mayoría de los trabajadores cuenta con tabuladores salariales 5,6, y están representados por sindicatos 7. Si bien, en los últimos años se han realizado contrataciones anuales de hasta mil médicos generales, en otros años esta cifra ha sido prácticamente nula 8. Algunas de las contrataciones han sucedido en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la principal institución pública de seguridad social, que entre 2003 y 2015 aumentó su número de médicos en 40% (14.565 médicos) 9. Asimismo, el Seguro Popular, creado en 2003 para dar protección financiera a las personas sin seguridad social otorgándoles el acceso a la atención a la salud en los servicios públicos 1,10, permitió el cambio de estatus laboral de 24.534 trabajadores que estaban contratados por honorarios en 2009, un hecho inédito en los últimos 25 años en México 11. A pesar de ello y como consecuencia del alto número de médicos egresados cada año de las universidades, alrededor de 12 mil anualmente, así como por las escasas oportunidades de empleo que el sistema público de salud ofrece, la mayoría de los médicos que no logran ser contratados se ven obligados a trabajar de manera independiente, o bien a emplearse en alguna otra actividad que puede estar o no relacionada con la atención a la salud 8.

El sistema de salud mexicano enfrenta importantes retos para alcanzar la cobertura universal y garantizar el acceso a los servicios de salud 2,12, lo que se refleja en la utilización de servicios privados por parte de la población para atender sus necesidades 13, donde los tiempos de espera son inferiores a los tiempos en las instituciones públicas 1,14, además de la cercanía y precios accesibles 14. Como consecuencia de la demanda por los servicios privados, aunado a otros factores contextuales como la prohibición de venta de antibióticos sin receta médica 15,16, desde 2010 se ha reportado un incremento en la oferta de servicios ambulatorios privados, a través de la expansión de los consultorios adjuntos a farmacias (CAF), y en consecuencia un mayor número de médicos generales trabajan en estos consultorios 15,17.

Estudios previos realizados para México revelan diversas problemáticas con relación a los recursos humanos para la salud, como la distribución desigual del personal médico entre las regiones 18, y altas tasas de desperdicio laboral, este último entendido como el porcentaje de médicos que están desempleados o trabajan en su profesión menos de 20 horas semanales, o que tienen un empleo distinto al de su formación profesional o realizan labores en el hogar como actividad principal, y por tanto no ejercen la medicina 19. Asimismo, se han realizado estudios que revelan las condiciones de empleo desfavorables en el personal médico que labora en el sector privado, particularmente en los CAF 15,16,20,21.

La precariedad laboral se ha definido como un constructo multidimensional que abarca formas de empleo que implican contratos de trabajo atípicos, prestaciones sociales y derechos laborales limitados, incertidumbre laboral, permanencia temporal en el trabajo, salario bajo o inadecuado, y altos riesgos para la salud 22,23,24. Asimismo, se ha encontrado que las mujeres muestran mayor precariedad laboral con respecto a bajos ingresos 25, incertidumbre en los horarios y permanencia en el empleo 26.

La relevancia de garantizar condiciones de trabajo adecuadas del personal médico hace necesario profundizar en el análisis de su situación, con el propósito de identificar áreas de oportunidad para su mejora. Por lo anterior, el objetivo de nuestro estudio fue analizar las condiciones de empleo y precariedad laboral de los médicos mexicanos con base en una encuesta nacional de empleo, y describir estas condiciones laborales en los sectores público y privado.

Material y métodos

Realizamos un estudio transversal con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de los 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020. La ENOE tiene un diseño probabilístico, biétapico, estratificado y por conglomerados, se levanta trimestralmente, tiene cobertura geográfica nacional y estatal, y su objetivo es proporcionar información sobre las características ocupacionales de la población de 15 años y más 27. Las bases de datos están disponibles públicamente y no contienen información identificable de los individuos. La ENOE tiene un diseño longitudinal donde en cada trimestre 20% de los hogares son reemplazados, de manera que cada hogar permanece en la muestra durante 5 trimestres. En este estudio, seleccionamos a todos los hogares que fueron visitados por primera vez en cada trimestre de 2019 y durante el primer trimestre de 2020.

Variables

Precariedad laboral acumulada

Esta variable mide tres dimensiones laborales 28,29,30: (i) económica, que considera el nivel de ingresos percibidos, tomando como referencia el salario mínimo; (ii) legal, que considera la existencia de un contrato escrito y la duración de la jornada laboral, (iii) seguridad ocupacional, que incluye la afiliación a la seguridad social (comprende prestaciones médicas, económicas y sociales) 31.

Para su construcción, se construyeron las siguientes cinco variables binarias en función de las condiciones laborales de los médicos y cada una caracteriza una condición de precariedad: (i) precariedad por ingreso (sí = 1, no = 0): cuando el ingreso es inferior o hasta dos veces el salario mínimo en México, que al momento de la realización de este estudio era de 3.697 pesos mexicanos mensuales (o 339 dólares estadunidenses, poder de paridad de compra = 9,50) 32; (ii) precariedad por jornada laboral (sí = 1, no = 0): cuando esta es inferior a 35 horas semanales (tiempo parcial) o superior a 48 horas (exceso de trabajo); (iii) precariedad por carencia de contrato escrito (sí = 1, no = 0); (iv) precariedad por carencia de beneficios sociales (sí = 1, no = 0), que comprenden beneficios como fondo de retiro, crédito para vivienda, seguro de vida, entre otros; y (v) precariedad por carencia de seguro médico en las instituciones de la seguridad social (sí = 1, no = 0).

La precariedad laboral acumulada se construyó con la suma de las cinco variables anteriores, por lo que sus valores van de 0 a 5, y clasificamos al personal médico en cuatro categorías según sus valores de precariedad acumulada 29,30: ausencia de precariedad (precariedad acumulada= 0), precariedad baja (precariedad acumulada = 1), precariedad media (precariedad acumulada = 2 ó 3), y precariedad alta (precariedad acumulada = 4 ó 5).

Criterios de selección

En una primera etapa de la selección, la muestra inicial consistió en 348.830 individuos Figura 1, y agrupó a todos los médicos con estudios universitarios concluidos pertenecientes a la población económicamente activa. Realizamos la descripción de todos los médicos población económicamente activa ocupados, considerando variables como edad, condición de pareja (con pareja y sin pareja), escolaridad (licenciatura, especialidad), tamaño de la localidad de residencia (rural: localidades con menos de 2.500 habitantes; semiurbano: localidades entre 2.500 y 14.999; urbano: localidades de 15.000 a 99.999 habitantes; metropolitano: localidades con 100.000 o más habitantes), el sector de ocupación (público, privado), y número de empleos en el sector salud.

 

 

Figura 1 Selección de la muestra. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020.

 

En una segunda etapa solo incluimos a los médicos cuyo empleo principal se relaciona con actividades realizadas en los servicios de salud (N = 289.048). Consideramos variables como el sector de ocupación, escolaridad, lugar donde brinda la atención médica (consultorio u hospital), posición en la ocupación (subordinados y remunerados, empleadores, trabajadores por cuenta propia, o trabajador sin pago), y entidad o institución donde trabajan (sector público: entidades administradas por el gobierno, universidades o asociaciones civiles; sector privado: consultorios privados independientes, consultorios médicos que pertenecen a compañías mercantiles, hospitales particulares).

Finalmente, para clasificar al personal médico según su precariedad laboral acumulada, solo incluimos a los médicos subordinados y remunerados con información completa en cada una de las cinco variables que caracterizan alguna condición de precariedad, y los clasificamos en ausencia de precariedad, precariedad baja, moderada, o alta. Solo fue posible medir esta variable en 142.469 individuos Figura 1.

Análisis

Todos los análisis se realizaron por sexo y diferenciando entre sector público y privado, estimamos porcentajes e intervalos de 95% de confianza (IC95%), y evaluamos las diferencias de estos porcentajes por sexo y sector a través de pruebas chi-cuadradas de Pearson, considerando p < 0,05 para la significancia estadística. Los análisis se realizaron utilizando los factores de expansión y el diseño complejo de la encuesta con el paquete Stata 15.0 (https://www.stata.com).

Resultados

El personal médico que pertenece a la población económicamente activa fue de 348.830 médicos, de los cuales 97,9% están ocupados y, entre estos, 70,6% tienen licenciatura y 29,4% cuentan con una especialidad o posgrado, casi la mitad (49,6%) tiene entre 25 y 44 años de edad y el segundo grupo etario más frecuente es el de 45 a 64 años (39,4%). Con respecto al sector de ocupación, 54,1% trabaja en el sector público y el resto en el sector privado (45,9%); casi tres cuartas partes tiene su único empleo principal en el sector salud (74,2%) y 10,5% tiene tanto su empleo principal como el secundario en este sector. En la distribución por sexo, un mayor porcentaje de mujeres tiene entre 25 y 44 años de edad en comparación con los hombres (58,4 y 43,1%, respectivamente, p < 0,01), y de manera más frecuente reportan no tener pareja (48,6% en mujeres y 29,3% en hombres, p < 0,01) Tabla 1.

 

 

Tab.: 1
Tabla 1 Características socioeconómicas de los médicos mexicanos. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020.

 

Entre los médicos cuyo empleo principal es en el sector salud (N = 289.048), 56,5% trabaja en el sector público y 43,5% en el sector privado. Dentro del sector público, 37,1% de estos médicos tienen alguna especialidad, una gran mayoría son subordinados y remunerados (97,5%), tres cuartas partes brinda atención médica en hospitales (75,3%) y el resto en consultorios médicos (24,7%) y, al considerar el sexo, un mayor porcentaje de mujeres tiene especialidad o posgrado con relación a los hombres (42,2% en mujeres, y 32,4% en hombres, p < 0,05) Tabla 2. Por otro lado, entre el personal médico que tiene su empleo principal en el sector privado, 68,2% trabaja en consultorios independientes, 10,3% en consultorios de compañías mercantiles, y 21,5% en hospitales particulares; y con respecto a la posición en el trabajo, 43,1% de estos médicos trabaja por cuenta propia, 38,5% es subordinado y remunerado, y el resto es empleador de otros médicos (18,2%) o es trabajador sin pago (0,2%) Tabla 2.

 

 

Tab.: 2
Tabla 2 Características del empleo principal de los médicos mexicanos con empleo principal en el sector salud. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020.

 

Las condiciones de precariedad laboral del personal médico subordinado y remunerado se muestran en la Tabla 3. Dentro de los 38.414 médicos que trabajan en el sector privado, 20,5% tienen un ingreso inferior o hasta 2 salarios mínimos, 21,3% carecen de contrato escrito, 27,8% de beneficios sociales, y 43,9% de seguro médico, mientras que estos porcentajes son notablemente inferiores dentro de los 104.055 médicos que trabajan en el sector público (17,1%, 4,1%, 12,1%, y 11,3%, respectivamente); en particular, se observan diferencias estadísticamente significativas entre ambos sectores en aspectos como carencias de contrato escrito, beneficios sociales y seguro médico (p < 0,01, p = 0,052, p < 0,01, respectivamente); por lo anterior, en el sector privado se observan mayores porcentajes de precariedad laboral acumulada media y alta (38,5% y 7,7%, respectivamente) que en el sector público (13,4% y 3,3%, respectivamente) (p < 0,01), y además casi la mitad del personal médico que trabaja en el sector público no muestra alguna condición de precariedad (48,9%).

 

 

Tab.: 3
Tabla 3 Precariedad laboral de los médicos mexicanos ocupados en los sectores públicos y privados. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020.

 

Con respecto al análisis por sexo, solo existen diferencias estadísticamente significativas en la precariedad por jornada laboral entre quienes trabajan en el sector público, donde un menor porcentaje de mujeres con relación a los hombres trabaja a tiempo parcial o con exceso de trabajo (31,5% y 43,6%, respectivamente, p < 0,05).

Por último, la Tabla 4 muestra la precariedad laboral acumulada en quienes trabajan en los consultorios médicos de compañías mercantiles o en hospitales privados. En los consultorios médicos, se observa un mayor porcentaje de mujeres, con relación a los hombres, en las cinco variables que caracterizan una condición de precariedad y, en particular, casi la mitad de ellas (49,9%) tiene un ingreso inferior a dos salarios mínimos (mientras que 10,9% de los hombres tiene está condición, p < 0,01), 64,3% trabaja a tiempo parcial o con exceso de trabajo (18% en hombres, p < 0,01), y 35,3% carece de beneficios sociales (15,6% en hombres, p < 0,01). Por lo anterior, mientras que 59,2% de los hombres no muestra alguna condición de precariedad y 15,6% tiene precariedad acumulada media, 75,2% de las mujeres tiene precariedad acumulada media y solo 14,6% no muestra alguna condición de precariedad (p < 0,01). En los hospitales, contrario a lo observado en los consultorios privados, las condiciones de precariedad relacionadas con el ingreso, carencias de beneficios sociales y seguro médico son mayores en los hombres que en las mujeres (aunque sin diferencias significativas), y un mayor porcentaje de mujeres no muestra alguna condición de precariedad con respecto a los hombres (64,9 y 40,9%, respectivamente, p < 0,05).

 

 

Tab.: 4
Tabla 4 Precariedad laboral de los médicos mexicanos ocupados en consultorios médicos de compañías o empresas mercantiles. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 4 trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020.

 

Discusión

Hasta donde conocemos, este es el primer estudio que analiza las condiciones de empleo del personal médico en México a nivel nacional. Nuestros resultados identifican la existencia de precariedad laboral en los médicos que trabajan en el sector salud, particularmente en el sector privado, donde los porcentajes de precariedad media y alta son mayores que en el sector público, y se expresan aún más en las mujeres.

Asimismo, nuestros hallazgos muestran que el sector público continúa siendo el principal empleador del personal médico en México, no obstante, llama la atención la ausencia de beneficios sociales o seguro de salud en algunos trabajadores de este subsector, el cual se ha caracterizado por brindar mejores condiciones laborales que el sector privado 28. Lo anterior señala que el fenómeno de la precarización afecta incluso a aquellos que cuentan con un trabajo estable 33 y que laboran para las instituciones del Estado 34. Estudios previos documentan que el fenómeno de precarización laboral en el sector salud se presenta en otros países de Latinoamérica como Brasil y Argentina, tanto en los sectores público y privado, y en otras profesiones como la enfermería 29,30, con heterogeneidad en las modalidades de contratación, necesidad de pluriempleo con la consecuente extensión de las jornadas de trabajo, y la presencia de burnout34,35.

La precarización laboral del personal médico, principalmente en el sector privado, no es exclusiva de México 36, ni del sector salud 33, y responde a la tendencia en las últimas décadas de “flexibilizar” el mercado de trabajo, en aras de aumentar el empleo y el desarrollo económico, en detrimento de las condiciones de trabajo, con jornadas laborales prolongadas, pérdida de negociación de los sindicatos, ausencia de contratos, incremento de contratación temporal, y prestaciones laborales restringidas o inexistentes 37. Este proceso de flexibilización, a su vez, tiene como consecuencia la absorción de la fuerza de trabajo -principalmente más joven- en el sector informal de la economía. En contextos como el mexicano, donde casi una tercera parte de la fuerza de trabajo se emplea en dicho sector, la flexibilización y, como consecuencia, la progresiva precarización del trabajo parece no ser privativa de las actividades terciarias de subsistencia (comercio al por menor o negocios familiares) 38 sino también en la ocupación de los recursos humanos en salud, como lo sugieren nuestros resultados.

A nivel mundial se ha reportado que las mujeres que trabajan en el sector salud tienen un ingreso 11% inferior al de los hombres 39. En México, como en otros países 40, la entrada al mercado laboral de las mujeres médicas ha ido creciendo hasta casi duplicarse en un periodo de 12 años, sin embargo, se ha mostrado que ello no necesariamente conlleva a un empleo dentro del sector salud, ya que se han observado altas tasas de desperdicio laboral en los profesionales de ambos sexos 19. En nuestros hallazgos, no se encontraron diferencias significativas entre los porcentajes de hombres y mujeres con remuneración inferior a dos salarios mínimos que trabajan en el sector público, lo cual podría ser explicado por varias razones: encontramos que existe un mayor porcentaje de mujeres con especialidad que trabajan en este sector y por ello pudieran tener un puesto con mayor responsabilidad y mejor salario. Sin embargo, aunque se ha encontrado que en medicina general y medicina familiar las mujeres perciben mayores ingresos que los hombres, en otras subespecialidades se observa lo contrario 41. Aunado a lo anterior, en México existen tabuladores salariales en el sector público para las distintas categorías de trabajadores de la salud 5,6; no obstante, en nuestro estudio no consideramos la diferencia en el número de horas laborales entre hombres y mujeres, el tipo de especialidad, la denominación del puesto u ocupación laboral, o la experiencia laboral, por lo que es posible que en niveles más altos de salario puedan existir diferencias entre hombres y mujeres.

En los consultorios de empresas privadas, el ingreso, el número de horas laborales y la ausencia de beneficios sociales fueron las condiciones de precariedad que mostraron diferencias por sexo. Si bien estudios de género que analicen las condiciones de empleo en estos consultorios no han sido realizados, los hallazgos coinciden con estudios previos que han reportado diversas modalidades de remuneración de los médicos -como un salario fijo o salario base, salario base más bonos por número de consultas, salario con base en el número de consultas y procedimientos realizados, y en algunos casos de medicamentos prescritos 15,21-; asimismo, se ha reportado que la existencia o no de un contrato puede depender del tipo de consultorio para el cual trabaja el médico 15,21, situación que podría sugerir condiciones laborales más precarias 25,39,42,43.

Si bien es conocido que los egresados de medicina aspiran a ingresar a una residencia médica al aprobar como requisito obligatorio el Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), esta oferta educativa ha sido tradicionalmente limitada con un porcentaje anual de admisión alrededor de 26% 44,45,46. Esta situación, aunada a la limitación para incrementar el número de plazas en las instituciones públicas por el lado de la oferta, y la necesidad de generar un ingreso, por el lado de la demanda, genera un desplazamiento de esta última hacia el sector privado, particularmente hacia los CAF, los cuales han tenido un gran crecimiento en los últimos años, absorbiendo la oferta de médicos que el sector público no puede emplear 16,20,21.

En México persiste la problemática de déficit de recursos humanos en salud. Diversos estudios han señalado la carencia de médicos y enfermeras, con relación a otros países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) 1,47, por lo que se ha señalado la necesidad de una mejor planificación entre las instituciones de salud y las educativas 8 y, con ello, el establecimiento de una política explícita de recursos humanos 47, necesidad que se presenta en otros países de América Latina 48.

Los fenómenos globales indujeron cambios en las economías capitalistas en las últimas tres décadas del siglo pasado, generando transformaciones en los procesos de producción y en la flexibilización del mercado de trabajo 49. En el caso de México, como parte de una tendencia mundial y de la liberación económica, en 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que permitía inversiones provenientes de Canadá y Estados Unidos en el país 50. México atravesó reformas orientadas al mercado, caracterizadas por la liberalización comercial, la privatización y la reducción del gasto público, que afectó no solo a la producción de bienes y servicios privados, sino también a las políticas sociales 51. El sistema de salud ha incorporado en las últimas tres décadas mecanismos relacionados con la compra y venta de servicios, que incluyen modelos del sector privado como la subcontratación, contratos a tiempo parcial o sustituciones diarias 30. Asimismo, diversos factores han afectado la capacidad del sistema de salud para responder de manera oportuna a la demanda de atención, como el bajo gasto público en salud y las reformas que lo fragmentaron aún más sin reducir las desigualdades ni aumentar su eficiencia o calidad 51. Como resultado, la población acude a los servicios privados incurriendo en gasto de bolsillo, el cual representa 41% del gasto total en salud 52. Este es, posiblemente, uno de los mayores retos que el sistema de salud mexicano deberá atender como una de sus prioridades en política pública.

Nuestro estudio tiene varias limitaciones. Primero, la ENOE no permite caracterizar las condiciones laborales de los individuos que tienen un empleo secundario, ya que no contiene información sobre el sector (público o privado) al que este pertenece, ni el tipo de institución, empresa o negocio. Segundo, en el caso de las empresas mercantiles del sector privado, no es posible saber si es un consultorio adyacente a farmacia u otro tipo de empresa. Tercero, nuestro análisis de la precariedad laboral no considera a aquellos cuyo empleo principal se encuentra fuera del sector salud, que constituyen 15% de la población de médicos ocupada, y es posible que sean caracterizados con alguna condición de precariedad laboral; además casi un tercio del personal subordinado y remunerado fue excluido de la clasificación de precariedad laboral acumulada por no tener información con respecto al ingreso, el número de horas laborales y la existencia de contrato, principalmente. Una cuarta limitación, y quizá la más importante, es el diseño transversal de nuestro estudio, ya que los resultados de estudios previos realizados en población mexicana utilizando la ENOE han reportado altas tasas de rotación laboral asociadas con el estado civil, el ingreso, y la edad 53; además, si bien el análisis contempla la existencia de un contrato escrito, no se considera la duración de este ni su tipología (se ha reportado la existencia de contratos de comodato en los CAF, por ejemplo) 20,21, y cabe señalar que otros estudios consideran que un empleo es precario cuando la duración de este es menor de un año o inclusive cuando no se tiene afiliación a un sindicato 54. Una última limitación metodológica se debe a que la ENOE es una encuesta dirigida a toda la población y no es una encuesta específica para la población de médicos. No obstante, la fortaleza de este trabajo es la posibilidad de generar una primera descripción de las características de esta población, a partir de una encuesta nacional de empleo que contiene información reciente y confiable.

Conclusión

La transformación de las economías capitalistas a nivel global en las últimas décadas, la liberalización comercial de los mercados, la transformación de los procesos productivos, y la flexibilización del mercado laboral han generado efectos en las políticas económicas y sociales en México. El sistema de salud mexicano ha experimentado cambios y reformas importantes orientadas a beneficiar a la población. Sin embargo, los efectos de la desregulación estatal a nivel global han sido absorbidos y adaptados en forma de liberalización del mercado laboral en el sector salud, en detrimento de las condiciones de empleo del personal sanitario.

La precariedad laboral puede tener costos a corto y medio plazo en los médicos. A corto plazo puede afectar su salud, calidad de vida y la de sus familias, además de limitar las posibilidades de crecimiento profesional. A medio plazo, puede influir en las tasas de desocupación y desperdicio laboral. Asimismo, puede afectar la calidad de los servicios brindados a la población. Lo anterior hace necesaria la formulación y el establecimiento de una política de recursos humanos en México que considere conjuntamente la formación de los profesionales de la salud y las necesidades de salud de la población, y que a su vez regule el mercado público y privado.

Adicionalmente, en un contexto de pandemia como ha ocurrido con la aparición de COVID-19, que favoreció mayor inestabilidad y riesgos laborales al personal de salud, será importante realizar estudios que analicen el impacto de la pandemia en las condiciones de trabajo de estos médicos, los riesgos a la salud y las implicaciones que dichas condiciones tienen en la calidad de los servicios brindados. La necesidad de protección a los médicos que trabajan en situación desventajosa deberá representar una prioridad en la agenda política, que garantice el otorgamiento obligatorio de la seguridad laboral a los trabajadores del sector salud.

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